Usando verbatim para ‘Fiesta, Fiesta, Fiesta’

 En Fiesta, Fiesta, Fiesta
… o ¿eso qué es?

Conocí el verbatim en mi clases en la Universidad de Nueva York.  Mientras mis compañeros habían crecido teatralmente con este y otros términos (etnodrama, teatro documental) y habían leído en el instituto El Proyecto Laramie como nosotros leemos a Lorca,  yo no tenía ni idea de qué iba el asunto y nombres claves de la dramaturgia anglosajona (Eve Ensler, Anna Deavere Smith, Richard Norton-Taylor) me sonaban a chino. Así que tuve que ponerme las pilas para entender de qué hablaban y poder aprobar. De aquel empacho de lecturas, surgió en un viaje de vuelta, Fiesta, Fiesta, Fiesta.

El verbatim es una técnica teatral que hace referencia al origen del texto hablado en la obra. Las palabras de la personas reales son grabadas o transcritas por un dramaturgo durante una entrevista o proceso de investigación, o provienen de grabaciones ya existentes como las transcripciones de un juicio (por ejemplo, Ruz-Barcenas de Jordi Casanovas).

La primera vez que llevé a cabo un ejercicio de verbatim tenía que entrevistar a alguien muy distinto a mí, que conociera pero con la que no tuviera mucha confianza. Elegí a Melody, que regentaba una tienda de ropa debajo de mi casa, en Brooklyn. El trabajo se basaba en la metodología de Anna Deavere Smith y consistía en entrevistar a Melody y registrarlo todo con una grabadora de audio, para después seleccionar un fragmento que me resultara jugoso, transcribirlo a la manera de poema orgánico ( respetando las pausas, risas, toses, etc) y aprendiéndome el texto como quien aprende una canción: escuchando una y otra vez aquel audio con mis auriculares, respirando a una persona que se convertía en personaje. No se trataba de imitar ni de crear en base al material, sino de encarnar a Melody. Convertirte en ella a través de su palabra, su ritmo, permitiendo que el texto entrara en el cuerpo, tomando la fisicalidad del otro. El lenguaje es identidad y eso es el verbatim. El prodigio sucedió cuando al llegar a clase y mostrar mi trabajo, la chica de veintitantos de Valladolid se transformó en una afroamericana de 50 años, grande y fuerte: Melody. Su track of living, su rastro, estaba en mí a través del lenguaje.

Así que cuando empecé el proceso de escritura de Fiesta, Fiesta, Fiesta, con todas aquellas identidades juntas bajo el techo del instituto, lo tuve claro. Quería jugar con el verbatim. Y ahora es cuando un grupo de actores se pone manos a la obra, los audios de las personas a las que entrevisté se escuchan una y otra vez en los reproductores de Ángel, Miriam, Efraín y Anahí.

Y mañana no serán ellos, serán Iounut, Nate, Kamila, Farah. Prodigios del verbatim.

FuenteVerbatim Verbatim. Edited by Will Hammond and Dan Steward

 

Entradas recientes
Escríbenos

Y te responderemos lo antes posible!!

Empiece a escribir y pulse Enter para buscar

Cómo suena esta “Fiesta, Fiesta, Fiesta”