Cómo suena esta ‘Fiesta, Fiesta, Fiesta’

 En Fiesta, Fiesta, Fiesta
… o un viaje al paisaje sonoro adolescente

Bienvenida/o a bordo,

A continuación realizaremos un breve ejercicio de memoria, o algo parecido.

Cierre los ojos.

Retroceda mentalmente en el tiempo.

Un poco más.

Sitúese en sus tiernos, duros, excitantes, axfisiantes, prometedores, esenciales años de adolescencia.

Continúe con los ojos cerrados, aunque vibren.

Respire profundamente.

Escuche.

Su adolescencia.

Imagine una situación, a ser posible cerca del instituto.

Escuche de nuevo.

¿A qué suena ese momento?

¿Está usted escuchando música en los auriculares? ¿Qué música es?

¿Hay gente alrededor, o está usted en soledad?

¿Está caminando por su instituto? ¿Por los pasillos?

¿Quizás ha pedido usted salir al baño un momento, y aprovecha ese momento de pausa, esa especie de suspensión del yugo, y camina, volviéndose adulto por momentos, si es que eso es posible, por el pasillo?

¿A qué suena ese pasillo?

¿Lo escucha?

Algo así fue lo que hicimos el pasado Jueves 4 de mayo en el IES Pradolongo de Madrid, con dos grupos de adolescentes de secundaria. Sólo que con ellos todo lo anterior es en presente. Un presente que quema en las manos.

El reto era que, al igual que el texto de #FiestaFiestaFiesta, que surge literalmente de entrevistas reales realizadas a adolescentes de institutos de Madrid, la parte sonora del montaje, las músicas, los ambientes, estuvieran basados en hechos (y gustos) reales.

Para allá que nos fuimos elenco y equipo artístico del montaje, todos en tropel, y nos encontramos las puertas abiertas de par en par, porque hay profes como Cristina, que uno no sabe muy bien de dónde sacan el tiempo y la energía, pero ahí están, reinventando el aula cada año, y enfrentándose a la realidad más compleja sin armadura y sin manual de instrucciones. Y encima lo hacen bien.

Taller espacio sonoro “Fiesta, Fiesta, Fiesta”Durante el taller investigamos en las músicas que sonarían en una fiesta adolescente, y en los auriculares de una persona que necesita un empujón musical para venirse arriba; recorrimos mentalmente el instituto, y con la ayuda de las voces y los cuerpos, aparecieron breves piezas sonoras para conformar un mapa de momentos y espacios de la vida en el centro. ¿A qué suena la salida al patio? ¿Y el primer día de clase? ¿A qué suena cuando te vas a jefatura con un parte de expulsión?

Después de 4 horas de intensidad, salimos de allí con un buen saco de músicas, sonidos, sensaciones… Pero lo que se me quedó en el cuerpo de manera más clara no fue eso.

Al salir, tenía la sensación de haber vivido varias vidas: la vida de una alumna colombiana, que contó un trocito de una historia tradicional sobre una señora que vivía con 7 gatos; la vida de un par de integrantes de “Los Chavales FM”, en el banco, con el chándal, las pipas, las batallas cotidianas y las risas siempre; la vida de una profe de instituto público, que cada día tiene que llegar armada de todo lo que le cabe en el cuerpo para compartir barco con veintimuchos seres efervescentes; y así podría seguir un rato…

Me llevé, en definitiva, una buena ración de realidad.

Quisiera que #FiestaFiestaFiesta, y en particular el diseño sonoro del espectáculo, respeten esa realidad. La respeten en mayúsculas, volviendo al significado verdadero de esa palabra tan manoseada, tan necesaria.

Respeto.

Eso es lo que me gustaría que el montaje mostrase hacia esas vidas que vivimos en el IES Pradolongo hace un par de jueves.

A por ello.

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