UNA INGLESA EN LA OFICINA

 En Escuela Cross Border
…O LAS PRÁCTICAS DE LUCINDA CON EL CROSS

Durante el primer semestre de 2014 hemos tenido el lujo de contar con Lucinda Spearman, una estudiante de la Universidad de Cambridge que ha realizado prácticas de asistente de producción con nosotros. Lucinda ha sido fundamental para proyectos como #FlyingFish y nos ha ayudado un montón con papeles y contabilidades. ¡¡No sabemos que vamos a hacer sin ella!!! Ahora que vuelve a Inglaterra nos deja este post ¡muchas gracias Lucinda, te vamos a echar de menos!

Como estudiante de idiomas en la universidad, lo más emocionante de mi carrera es el tercer año fuera de Inglaterra, que nos da la oportunidad de vivir en otro país, trabajando o estudiando y ganando fluidez en una lengua extranjera. Mi pasión por el teatro desde muy joven me condujo sin dudas hacia el mundo de la producción teatral, así que, cargada de optimismo, empecé a enviar emails a los grandes teatros de Madrid pidiendo trabajo.

Pero fueron pasando los meses y nadie me respondía. Justo cuando estaba empezando a perder la esperanza, llegó un email de Lucía Miranda a mi bandeja de entrada. Y así comenzaron mis prácticas con The Cross Border Project: cinco meses de producción, traducción, ensayos y funciones. Según pasaban las semanas, me fui dando cuenta de lo única que es esta compañía y de lo importante que es su labor, y me sentí muy afortunada de haber formado parte de ella.

Asistí a mi primer ensayo en enero en el barrio de Embajadores. El guión Perdidos en Nunca Jamás, que es (aunque extraño) ingenioso y sutil y trata sobre las amenazas que se ciernen sobre los sueños de una generación ahogada por la crisis, me introdujo de forma muy impactante en el trabajo tan relevante que realiza esta compañía. A menudo me he sentido frustrada por la gran cantidad de espectáculos aburridos que se programan en nuestros días. Sin embargo, este era fresco y experimental y le lanzaba al público las preguntas justas: ¿Deberías arriesgarte trabajando en lo que realmente quieres o elegir estabilidad en un trabajo que no deseas? ¿Cuál es el poder de la fantasía en un periodo de desesperanza? ¿es posible creer en ella? ¿Cuál será el futuro que le espera a esta joven generación? Con interludios musicales, protagonistas con los que te identificas asombrosamente y hadas excéntricas: era un espectáculo sobrecogedor. Me encantó.

Durante los meses siguientes, trabajé codo con codo con Lucía como asistente de producción. Desde traducciones hasta contabilidad o labor de investigación, fue una inmersión completa sobre cómo mantener tu propia compañía de teatro. Yo me encargué de traducir toda la página web al inglés y me dediqué a ampliar el alcance internacional de la compañía. Uno de los días más intensos pasé ocho horas seguidas traduciendo para poder entregar una solicitud de ayuda a la producción antes de la fecha límite. Antes había trabajado con un grupo de teatro universitario, y la verdad es que fue un consuelo saber que a veces las compañías profesionales trabajan de forma similar.

Más tarde fui a ver la otra pieza con la que el Cross Border también está girando: ¿Qué hacemos con la abuela? Era la primera vez que veía algo de Teatro Foro. Aunque preferí no participar en la improvisación (mi propia abuela padece de Alzheimer y por tanto conozco de primera mano una historia parecida), me emocionó ver cómo el público enfurecido y entusiasta trataba de cambiar las cosas.

Las técnicas que se usaban en este montaje animaban a los espectadores a ampliar su punto de vista y a empatizar, algo que no es habitual. Este tipo de teatro consigue exactamente lo que el teatro debería hacer, porque convierte al teatro en algo muy útil para la despiadada sociedad de hoy en día al desafiarnos a interrogarnos acerca de cómo nos juzgamos unos a otros, cómo nos enfrentamos a la horrible realidad de la enfermedad mental, cuál es nuestra manera (tal vez sexista y anticuada) de asignar tareas y roles a las mujeres. Al salir de la sala era imposible olvidarse de todas estas preguntas.

Echando la vista atrás, ahora me alegro de que los grandes teatros comerciales ignoraran mis emails, porque esto me ha permitido vivir una experiencia mucho más interesante e inmersiva. The Cross Border Project es una compañía única, que me ha acogido mejor de lo que podría haber hecho cualquier otra institución grande y anónima. Su trabajo con la comunidad y como portavoz de esta generación es fundamental. Estoy encantada de poder recomendar al siguiente estudiante inglés para las prácticas y continuar nuestra colaboración anglo-española. Go!

 


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